Burgos, ciudad milenaria fundada en el año 884 por Diego Rodríguez Porcelos, posee un pasado esplendoroso. El paso de los siglos ha dejado un magnífico legado de conjuntos monumentales tales como la Catedral, el Monasterio de las Huelgas o La Cartuja de Miraflores.
Peso a su vez, tiene un presente y un futuro lleno de buenos augurios. A sus múltiples encantos, añade una carta de presentación realmente excepcional. Tres Patrimonios de la Humanidad en una sola ciudad: La Catedral de Burgos, los Yacimientos de Atapuerca y el Camino de Santiago.
Vamos a hacer un pequeño repaso por alguno de los lugares más importantes, una pequeña muestra de la cosas que ver en Burgos.
La Catedal de Burgos
La construcción de la Catedral de Burgos se inició en el año 1121. El Rey Fernando III y el obispo don Mauricio pusieron la primera piedra un 20 de julio de ese año de la que sería la mejor obra del gótico español. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, la Catedral luce hoy en todo su esplendor gracias a las últimas restauraciones y a la adecuación de todo el entorno para que los turistas y visitantes disfruten de esta magnífica obra.

Para conocer la Catedral, lo ideal es irla rodeando por fuera y observarla desde diferentes perspectivas. Así podremos admirar las altas agujas, el cimborrio, el exterior de la Capilla del Condestable y las portadas de la Catedral.
El interior de la Catedral debe visitarse con serenidad y con cierta pausa para poder admirar adecuadamente todos los tesoros que alberga. De estilo francés, la planta original tenía una estructura de cruz latina, girola y tres naves. Con el paso de los años se fueron añadiendo múltiplas capillas, destinadas a enterramientos de clérigos y nobles. En el centro de la nave, el Cimborrio, compuesto de ocho lados y dos pisos, sustentados sobre cuatro grandes pilares y una legión de esculturas que lo adornan. Justo bajo en Cimborrio, la tumba donde reposan los resto del héroe local, el Cid Campeador, y de su esposa Jimena. En los laterales, entre otras, las capillas de Santa Ana y la de los Condestables, considerada como una Catedral dentro de otra. Obra magistral de Juan de Colonia, esta Capilla fue encargada por el Condestable de Castilla para su enterramiento, junto a su esposa.
La escalera dorada, obra de Diego de Siloé, es una ingeniosa fórmula para resolver el desnivel existente entre la Puerta de la Coronería y el piso de la Catedral. Tampoco debemos dejar de hacer una visita al conocido Papamoscas, un muñeco con figura humana de medio cuerpo que toca la campana del reloj cada hora mientras abre la boca y que constituye uno de los atractivos más populares de la Catedral. Su ayudante, Martinillos, es el encargado de tocar los cuartos.
El Monasterio de Las Huelgas
El Monasterio de Santa María la Real de Huelgas fue fundado a finales del siglo XII por el rey de Castilla Alfonso VIII y su esposa Leonor de Aquitania. Destinado a panteón Real y retiro de mujeres de la realeza y de la aristocracia, fue encomendado a la orden del Císter. Su arquitectura supone una simbiosis de arte cristiano y musulmán. Llegó a adquirir un importante patrimonio gracias a numerosas donaciones de instituciones civiles y religiosas.
Sobresalen en Las Huelgas entre otras manifestaciones el claustro tardorrománico conocido como “Las Claustrillas”, la gran iglesia monacal cisterciense, la Sala Capitular decorada con bellas bóvedas de crucería y columnas de tambor, elementos mudéjares que forman bellas decoraciones. Destacan también una escultura articulada de Santiago, del siglo XIII, que sirvió para armar caballeros a nobles y reyes y un conjunto escultórico que representa el descendimiento de la Cruz.
La Cartuja de Miraflores
Situada sobre un antiguo palacio-alcázar real, este monasterio fue fundado en el siglo XV como panteón real. El conjunto arquitectónico aparece dominado por la iglesia de uuna sola nave, con ventanales flamígeros decorados por vidrieras flamencas entre contrafuertes y un ábside poligonal. En su interior, el templo aparece presidido por el presbiterio, en el que destacan los sepulcros reales y el gran retablo. El exterior se encuentra rematado por bellos chapiteles y cresterías.
El Camino de Santiago
La peregrinación a Compostela ha resultado fundamental en la historia de Burgos. El crecimiento y la evolución de la ciudad no sería comprensible sin el Camino de Santiago, sobre todo en la Edad Media, la gran época de las peregrinaciones. Su situación geográfica la ha convertido durante siglos en paso obligado para millones de peregrinos europeos en busca de la tumba del Apóstol Santiago. Por su abundante tejido de hospitales, Burgos se convirtió en la ciudad más hospitalaria de Europa. En la provincia, este recorrido se extiende por 114 km. de este a oeste por el denominado Camino Francés, ruta descrita por el monje Aymeric Picaud.
En la ciudad existían numerosos hospitales y albergues para los peregrinos. Algunos de ellos destacan todavía como lugares a visitar en la ciudad. Por ejemplo, en la Plaza de San Juan tenemos un complejo fundado por San Lesmes (patrón de la ciudad) y que estaba compuesto por un monasterio, un hospital y una iglesia. Del hospital apenas quedan restos y del Monasterio de San Juan se pueden contemplar hoy el claustro y la sala capitular.
El Hospital del Rey, fundado por Alfonso VIII y doña Leonor de Aquitania hacia el año 1200, fue el hospital más reconocido en el Camino de Santiago. Tuvo como patronos a los reyes de Castilla, que siempre le atendieron con espléndidas rentas y privilegios. Hoy es la sede del Rectorado de la Universidad de Burgos y de la Facultad de Derecho.
El Castillo
El Castillo de Burgos se alza en lo alto de la ciudad sobre el cerro de San Miguel. A lo largo de la historia han sido muchas las hazañas que protagonizó y sufrió la fortaleza. Hoy es un paraje amable que ofrece el turista una visita entrañable por el interior de sus muros, una imagen exclusiva de la ciudad y unos relajantes paseos.
Durante la ocupación francesa, el Castillo fue un cuartel y polvorín de las tropas francesas, quienes decidieron volarlo antes que entregarlo. Hoy, tras una cuidadosa restauración, los visitantes pueden acceder a él y contemplar desde allí una vista privilegiada de la ciudad de Burgos. También se puede visitar un centro de interpretación y su famoso pozo, al que se accede a través de una escalera de piedra y caracol de 335 peldaños.